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Editorial mes de marzo de 2017- Padre Miguel Contardo E.

 

Ayuno y Cuaresma

 

El Miércoles uno de Marzo comenzó el Ciclo Cuaresmal con la imposición de las cenizas como rito de penitencia, recordando el ayuno de Nuestro Señor por espacio de 40 días antes de empezar su vida pública.

Ayunar es abstenerse total o parcialmente de comer o beber. Se dice a pan y agua.

En la figura del pan está condensada toda la historia de la muerte y resurrección de Cristo y de los frutos de la redención.

Por amor a nosotros, Jesús se dejó triturar, en su cuerpo, en su corazón, en toda su persona. Quiso hacerse pan para ser nuestro alimento, para transformarnos en Él.

Cuando Jesús habló de Pan de Vida dijo: “Quién come de este Pan, tiene Vida Eterna”.

El “Agua Viva” que enseñó a la samaritana, es la Gracia Santificante.

El demonio siente terror al ayuno, hecho por amor a Dios, pues se debilitan sus energías para obrar el mal.

La Santísima Virgen en sus apariciones nos dice: “Hoy Satanás es más fuerte que nunca”. “Y por medio del ayuno podréis retener las guerras”.

No habla en primer lugar de guerras militares, sino de las guerras que se producen en el interior de las familias, dentro de uno mismo.

Las guerras comienzan en nuestro corazón. El odio, el rencor, los malos juicios son las guerras principales.

Un día los Apóstoles regresaron cabizbajos porque el mal se les había resistido y no pudieron expulsar los demonios. Y Jesús les explicó las razones: “Esta clase de demonios, sólo se arranca con la oración y el ayuno”.

Ayunando a pan y agua salvaremos muchas almas que van a la perdición.

Y no nos enfermaremos. Al contrario muchas veces el ayuno devuelve la salud. Muchas enfermedades y aun muertes se deben a excesos de comida. El ayuno lejos de perjudicarnos nos confortará. Todos los santos ayunaron. Pero no debemos ayunar por ayunar, sino por Amor a Dios.

El que ayuna se vuelve hacia el Señor en una actitud de dependencia y de abandono total antes de emprender un quehacer difícil, como también para implorar el perdón de una culpa o de una curación.

El ayuno nos da la posibilidad de salvar almas, de evitar que las familias se desintegren o se desfervoricen.

Sin embargo hace como medio siglo que ha sido dejado en occidente (no es el caso de Oriente), que se ha dejado de lado el ayuno, como cosa sin importancia. Y es por eso que el demonio ha podido penetrar tan fácilmente en el mundo y en la mente de muchos científicos y jefes de partidos y gobiernos para hacer de la suyas. Incluso en el seno de la misma Iglesia por dejar estas prácticas de penitencia se ha introducido de una manera disimulada, astuta y perversa.

En Medjugorje, Peñablanca y en otras manifestaciones de la Virgen, nos ha recordado con insistencia que debemos ayunar por Amor a Dios, juntamente con una oración asidua, concentrada y devota.

La Virgen nos lanza un llamado de advertencia, una llamada doliente: Uds. han abandonado el ayuno”.

Por consiguiente, debemos volver a incorporar a nuestra vidas esta “Arma” tan eficaz.

Nuestra Señora nos da cinco puntos fundamentales a poner en práctica para llegar a ser santos (para tener en nosotros la plenitud del amor) pero también para poder vencer a Satanás: La Misa, la lectura de la Biblia, el ayuno, el Sacramento de la Confesión y el Rosario. Estos son decisivos en nuestra marcha hacia Dios.

Comencemos esta Cuaresma con mucha alegría haciendo todo esto por Amor a Dios y tendremos la satisfacción de cumplir lo que el Señor quiere.

  1. Miguel Contardo E.

 

Publicado el 30/07/2014