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Editorial mes de noviembre de 2018

 

Editorial

Mes de María

El 8 de noviembre comienza el Mes de María y termina el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción.     En este mes de María, la Santísima Virgen nos pide que practiquemos 5 virtudes, descritas en la oración que rezamos diariamente para estas festividades. Ellas son: La Pureza, La Humildad, La Caridad, La Paciencia y la Resignación.

La Pureza, es la virtud de mantenerse limpio de toda mirada, acción y pensamiento, para reflejar las hermosas imágenes de Jesús y de María en nuestras almas.

La Humildad, es reconocer lo que uno es, con sus cualidades y defectos. Las cualidades son regalos que nos da Dios y de las cuales debemos dar estricta cuenta al final de nuestras vidas. La Humildad es la base de toda santidad.

La Caridad es el amor a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. La Caridad es la reina de todas las virtudes y nos asemeja a Dios.

La Paciencia es una virtud sobrenatural que nos hace soportar sufrimientos físicos y morales con ecuanimidad por amor a Dios y en unión con Nuestro Señor.

La Resignación es aceptar con amor lo que Dios nos manda y sin protestar. ¿Nos parece muy difícil? Pero nos lo pide Dios al decirnos que debemos ser perfectos como Él. Si lo pedimos con humildad y con perseverancia, tratando nosotros de esforzarnos, especialmente en este mes de su Madre, lograremos acercarnos a esta meta preciosa.

Los Sacramentos de la Confesión y Misa diaria o seguida, nos ayudarán sobrenaturalmente, por lo menos a acercarnos a ella.

Es un mes de amor a la Madre de Dios. Y el Señor mira con mucho agrado cualquier cosa que hagamos por su Madre y que también es nuestra Madre.

En la oración del mes de María le decimos a la Virgen:

“Sí, los lirios que vos nos pedís, son la inocencia de nuestros corazones”.

Nos esforzaremos pues, en este mes bendito, de apartar de nuestros pensamientos, deseos y miradas, y aún la sombra misma del mal.

Meditemos pausadamente cada frase de esta oración tan querida:

“La rosa cuyo brillo agrada a vuestros ojos, es la caridad”, “Nos amaremos, los unos a los otros como hijos de una misma familia, cuya madre sois; viviendo todos en la dulzura de una concordia fraternal”. Y seguimos meditando: “procuraremos cultivar en nuestros corazones, la humildad”.

La Humildad, virtud por la cual un cristiano reconoce que Dios es el Autor de todo lo bueno, lo verdadero y lo bello. Y más adelante, nos invita siempre a una entrega cada vez mayor.

REZAR en familia es lo ideal. En el trabajo, en los colegios y siempre en el lugar que estemos. Ante una imagen de Nuestra Señora. Con nuestro granito de arena unidos todos podemos siempre cambiar al mundo en mejor.

  1. MIGUEL CONTARDO E. (QEPD)

 

 

 

Publicado el 10/10/2017