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Editorial mes de julio de 2018

 

 

Editorial

La Historia de Chile está íntimamente unida a la devoción y amor a la Virgen del Carmen.

Y como lo dice don Joaquín Matte: “Chile desde la llegada del Gran Capitán D. Pedro de Valdivia, formó la nacionalidad fundada en los valores morales del cristianismo, y a través de toda nuestra historia los hombres más preclaros, los héroes, han dado testimonio de los valores del Evangelio”.

Los Misioneros Agustinos llegan a Chile en 1595 y junto con enseñar el Evangelio del Señor, dan a conocer y honrar a María, la Madre de Jesús el Hijo de Dios, bajo la advocación del Carmen.

Ella penetra tan profundamente en el alma de los chilenos, que el amor hacia la Virgen Santísima se va consolidando en todos los hogares, llegando a considerarla como su Patrona y Reina.

Luego en el siglo XVII, se establecieron en Santiago las Religiosas Carmelitas Descalzas, que fomentaron la devoción al Escapulario de Nuestra Señora del Carmen.

Chile amó a la Santísima Virgen desde los inicios de su evangelización y este amor fue creciendo y se consolidó como una especie de levadura interior que estaba destinada a mantener el alma grata al Señor y de atraerla a sus caminos.

En el siglo XVIII se solidifica su devoción y cada vez más se rinde culto a la Madre del Hijo de Dios, bajo la advocación del Carmen.

A fines del siglo se comienzan a organizar los criollos buscando la independencia del Reino de España. Han recibido en su formación el amor a Cristo y a la Virgen del Carmen.

En 1810 se reúne el Cabildo ante la renuncia del Gobernador español. Durante cuatro años (Reconquista) se producen encuentros entre los ejércitos patriotas y realistas.

Después del desastre de Rancagua emigran a Mendoza, y bajo el mando del General José de San Martín se organiza el Ejército de los Andes; junto con el General Bernardo O’Higgins escogen a la Virgen del Carmen como su Patrona, jurándole fidelidad los oficiales y tropas, al inicio de 1817. Ella contribuye al éxito en la batalla de Chacabuco.

Pero falta aún un último esfuerzo; en marzo de 1818 se reúnen las autoridades civiles, militares, religiosas y representantes del pueblo y hacen el voto de construirle un templo en el lugar donde se obtenga la victoria, la que ocurre en los llanos de Maipú en abril de 1818.

Comienza a consolidarse la Independencia y Chile sufre dificultades con sus vecinos territoriales.

La guerra de la Confederación en 1836-1839 hace recurrir al pueblo a pedir a la Virgen del Carmen la paz que tanto necesita. Soldados y marinos reciben el Escapulario del Carmen, y se obtiene la paz.

Hay múltiples ejemplos y relatos sobre el significado que tenía para los soldados y marinos la Santísima Virgen del Carmen. Entre ellos el Capitán Arturo Prat y la tripulación de la Esmeralda que recibieron en Valparaíso, del Capellán Camilo Ortúzar, el escapulario del Carmen antes de zarpar para Iquique. (El Escapulario de Prat se conserva en el Museo de Maipú).

El 16 de julio de 1892 con la inauguración del Templo votivo de Maipú, terminando después de 74 años, se cumplía el voto hecho en 1818 de construirlo donde se obtuviera la victoria y la independencia.

Con el correr de los años, y la consecuencia de movimientos telúricos y acciones climáticas, el templo votivo de Maipú se fue deteriorando, lo que suscitó entre los religiosos un llamamiento a las autoridades para construirle a la Virgen del Carmen un verdadero, digno y definitivo Templo Votivo en su honor.

El Cardenal José María Caro, el 16 de julio de 1943, constituyó la comisión Pro Nuevo Templo de Maipú. Este fue terminado y entregado por el Gobierno de Chile a la Iglesia Católica el 24 de octubre de 1974, fecha conmemorativa de la muerte del General Bernardo O’Higgins.

Durante 1986 todo el país de Arica a Punta Arenas como de la cordillera al mar, se preparó para recibir a Su Santidad Juan Pablo II quien coronó nuevamente a la Virgen del Carmen, como Reina y Patrona de la República de Chile.

Nuestra Señora del Carmen, que el pueblo de Chile siempre ha llamado “Su Carmelita”, ha sido siempre invocada para reconciliar y traer la paz… para evangelizar y unir a todos los chilenos; de ahí la tan repetida jaculatoria que elevamos con frecuencia: “Virgen del Carmen, Reina de Chile, salva a tu pueblo que clama a Ti”.

 

 

 

Publicado el 10/10/2017